Menuda «Chimichanga»

Inagurando De Boca en Boca México, desde el corazón de Baja California Sur, a tan sólo unos metros del Paralelo 28. Puede parecer una exageración geográfica, nunca había visto hasta ahora marcar un paralelo en el mapa, pero aquí se tiene muy presente, se cambia de hora y casi de Estado. Pero todo esto no es lo que vamos a comer hoy.

Hoy Isai Lucio, en pleno Guerrero Negro y con vistas a las Salinas más grandes del mundo nos preparó una auténtica “Chimichanga”. Suena a lo que es, una delicia chingona muy mexicana.

Así se desarrolla todo. Primero él se pone su gorro negro de chef y su camisa roja bien peleona. Dispone todos los ingredientes que vamos a descubrir poco a poco cerca y bien acomodaditos y empieza la fiesta. Primero hace un pure con un cocido de pollo, papa y alguna cebolla que tenía guardado del día anterior. Luego sin pausa pero sin prisa hace burritos con ese puré, es decir, rollitos con tortillas de harina y la masa dentro. El muy picarón le añade un poquito de queso rallado dentro porque sabe que cuando te comas eso bien caliente agradecerás el fundido en tu boca. Cuando tiene una montaña de burritos pasa a la sección maldad, que es como lo denomino yo a darle el toque calórico por si no teníamos suficiente con lo anterior. El toque mágico infernal se adquiere fritando en aceite (que ni él supo decirme si era de oliva, cacahuate o girasol) todo. Obvio que el resultado es una maravilla grasienta, crujiente, deliciosa que te pide a gritos devórame otra vez.

Mientras tanto, Yara (encontré a mi tocaya en la cocina de este restaurante) se encarga de cortar bien finitas unas cuantas hojas de lechuga, supongo que para limpiar nuestras conciencias o nuestra garganta de aceite. También prepara una buena cantidad de bandera, pero eso sabremos lo que es en la próxima entrega, así como unos cuantos cuecos con salsas, ya sean picantes o cremosas para pintar un poco más si cabe el gran majar.

 

Todos hambrientos, risueños, fieles, compatriotas nos sentamos a la mesa. Estefanía la hermana pequeña de Isai está preciosa y vestida de uniforme lista para ir a la prepa, Antonio es como el abuelo de todos, nos regala un chiste con cada bocado. Podría estar aquí una vida y seguiría riéndome con él. Yara genuina y bien servicial siempre dispuesta a conversar y darte una sonrisa, y el Chef que por fin se relaja y se prepara su plato. Yo muy novata en esto me arrimo a él y le copio: burritos, manojo de lechuga encima, una buena cantidad de bandera, crema doble a porrón por encima, varios cortes de aguacate fresco (en este país siempre sabroso) y bien de salsa picante por encima. Ups! Me abstengo al último paso, aún no estoy preparada para esa experiencia extrasensorial.

Viva la maldad! Viva este país y sus gentes maravillosas. Gracias.